martes, 26 de febrero de 2008
Reportes de Bajas de Voltaje y la crisis del agua
Los reportes que me han llegado tienen un denominador común: zonas residenciales (es decir, no se afectaría el consumo comercial o industrial) y en horario matinal, entre las 8.30 y las 10.00, aproximadamente.
¿Quién fiscaliza esto? Porque, nótese, existe una normativa que obliga a las empresas distribuidoras a compensar el tiempo que transcurre cuando hay cortes de energía (los intempestivos, no los programados). Pero si no me cortan la luz, pero me reducen el voltaje hasta un nivel tan bajo que no me permite utilizar los artefactos eléctricos (como el refrigerador o el hervidor), eso es como dejarme sin luz y no recibo nada como compensación porque, técnicamente, no se ha interrumpido la llegada de energía.
En términos comunicacionales, las consecuencias son evidentes: se puede argumentar, sin mentir, que no hemos entrado todavía en etapa de racionamiento.
Pero, repito, ¿quién puede fiscalizar esto? ¿Una Superintendencia de Electricidad y Combustibles cuestionada? No lo creo... No tienen la expertise ni la capacidad fiscalizadora para ello. El control de la SEC sobre las distribuidoras eléctricas se realiza sobre la base de la buena fe, respecto de los documentos que las mismas empresas le proporcionan.
Con ese panorama, el gobierno ha salido a alertar a la opinión pública sobre la mayor sequía en un siglo, lo que no impide que se liberen las reservas de agua del Laja y el Maule para la generación eléctrica. Debo recordar que el argumento de la sequía y el abuso en la utilización de agua antes de llegar el invierno fue desestimado por el gobierno del Presidente Frei Ruiz-Tagle en 1999 cuando el tema de la crisis energética llegó a tribunales. El argumento, en esa época, fue que las empresas tenían suficientes reportes de escasez de agua, pero siguieron usándola y se gastaron las reservas. Pero hoy, con un escenario parecido -reportes de sequía venían desde hace al menos dos años- hay unanimidad y nadie reclama el uso del agua. Es más: hay permiso gubernamental.
lunes, 11 de febrero de 2008
Ahorro de energía: necesidad de incentivo

Siguen apareciendo recomendaciones sobre el ahorro de energía, y las recetas en torno a cómo usar eficientemente la electricidad, en medio de la crisis que nos tiene al borde de cortes programados (porque, en rigor, una reducción de voltaje es una forma de racionamiento).
El otro día me encontré en una oficina un folleto del Programa País de Eficiencia Energética con una serie abigarrada de consejos sobre la eficiencia. Estoy seguro que una lista de recetas no tuvo, ni tendrá, efecto alguno en lo relacionado con el cambio de conducta necesario en los consumidores.
Más aún si se toma en cuenta lo que aparece hoy en La Tercera, en el sentido que las cuentas de luz han subido alrededor de un 30% desde junio del año pasado.
Desde un punto de vista del proceso comunicacional, resulta desastroso establecer un proceso cuyo objetivo es el cambio de conducta si no se establece un incentivo concreto. Y como el consumidor no es tonto, porque la neurona que más funciona (si se me permite la expresión) es la del bolsillo, nos damos cuenta de que no cuadra la suma. Es más: en las cuentas de luz aparece un gráfico que muestra cómo varía el consumo mes a mes... Y uno se da cuenta de que por más que la tendencia es a la baja en la cantidad de energía consumida, lo que se paga es cada vez más... No tiene sentido una campaña comunicacional que lleve al cambio conductual en ese contexto si no hay un incentivo, y ese incentivo debe ser económico, no emocional (como los argumentos ligados al cuidado del medio ambiente, de los recursos en el futuro y otros tales).
Me pregunto si en la campaña se incluirá al sector industrial y comercial, que constituyen el 65% de la torta del consumo de energía eléctrica. ¿Habrá un incentivo para ellos? Pues se trata de consumidores mucho más informados.