Tal como lo veníamos insistiendo desde hace rato en este blog y el principal del autor, las campañas comunicacionales de ahorro de energía, sobre todo las que tienen como objetivo el cambio conductual que lleve al usuario a reducir su consumo, debían tener un incentivo.
Da la impresión de que éstos no aparecían por la ausencia de las generadoras eléctricas, que no querían entrar al ruedo. Y es verdad, porque quienes deben dar el incentivo son quienes tienen problemas para producir la energía, no quienes la distribuyen.
Son tardíos, en todo caso. Quizá pensando en que la ley estipula que las generadoras deben pagar compensaciones a todo evento en caso de racionamiento. Si ahora están dispuestos a premiar el ahorro -en circunstancias que su negocio es que la gente consuma energía y no al revés- es que la situación debe ser extremadamente grave y podríamos caer en cortes de luz en cualquier momento.
Significa que están dispuestos a asumir el costo de menores ingresos por la disminución de consumo asociada al ahorro, más el premio por este mismo. Es una pérdida considerable, pero debe ser un costo menor que el racionamiento. O sea, el fantasma del racionamiento ya tiene cuerpo...
Da la impresión de que éstos no aparecían por la ausencia de las generadoras eléctricas, que no querían entrar al ruedo. Y es verdad, porque quienes deben dar el incentivo son quienes tienen problemas para producir la energía, no quienes la distribuyen.
Son tardíos, en todo caso. Quizá pensando en que la ley estipula que las generadoras deben pagar compensaciones a todo evento en caso de racionamiento. Si ahora están dispuestos a premiar el ahorro -en circunstancias que su negocio es que la gente consuma energía y no al revés- es que la situación debe ser extremadamente grave y podríamos caer en cortes de luz en cualquier momento.
Significa que están dispuestos a asumir el costo de menores ingresos por la disminución de consumo asociada al ahorro, más el premio por este mismo. Es una pérdida considerable, pero debe ser un costo menor que el racionamiento. O sea, el fantasma del racionamiento ya tiene cuerpo...